¿Tengo la obligación de darme de alta como autónomo?

Buenas, quiero montarme un tallercito en el garaje de mi casa, para reparar ordenadores y todas esas cosas. Pero no sé si debo de darme de alta como autónomo, cuál sería el límite facturado para tener que darme y todas esas cosas.
Gracias por su tiempo.
Un saludo!

¿Nadie lo sabe?

¿Nadie lo sabe?

Si alguien lo sabe, pero tu

Si alguien lo sabe, pero tu también deberías saberlo.
En cuanto se inicia una actividad económica existe la obligación de darse de alta.
Te hago la pregunta al revés. Si te contrata una empresa, ¿desde cuando está obligada a darte de alta?
Existe el mito de que hasta un cierto volumen de facturación no existe la obligación, pero es falso.

NB Consultores

Hola, no siempre es obligatorio darse de alta en autónomos,:

Artículos Doctrinales: Derecho Laboral
Excepción a la obligación de alta y cotización en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos
De: Jorge Arpal Andreu
Fecha: Octubre 2007
Origen: Noticias Jurídicas

El punto de partida hay que situarlo en la Sentencia de la Sala de lo Social del Tribunal Supremo de 29 de octubre de 1997 que se pronuncia acerca del
significado del requisito de habitualidad que la normativa vigente sobre Seguridad Social de trabajadores autónomos (art. 2.1 y concordantes del
Decreto 2530/1970) establece para el encuadramiento y afiliación en este Régimen especial.
En dicha sentencia se considera específicamente el supuesto de personas que sin otra ocupación, salvo las tareas del hogar, suscriben contratos como
subagentes de seguros (ahora auxiliares externos, según la Ley 26/2006, de 17 de julio, de mediación de seguros y reaseguros privados) al servicio de
agentes de una compañía de dicha rama de actividad, en cumplimiento del cual vienen percibiendo remuneraciones, que pueden o no superar el
importe del salario mínimo interprofesional.
Como la sentencia a la que nos estamos refiriendo señala, la normativa sobre el Régimen Especial de los Trabajadores Autónomos (RETA), no precisa
de manera completa el alcance del requisito de habitualidad de la actividad económica a título lucrativo que se exige al trabajador autónomo o por
cuenta propia para su inclusión en este Régimen especial, ofreciendo sólo algunas indicaciones sobre el mismo respecto del trabajo de temporada (art.
2.2. del Decreto 2530/1970).
Esa falta de precisión ha obligado a la jurisprudencia a establecer una línea de demarcación suficientemente clara de su campo de aplicación.
La sentencia de 29 de octubre de 1997 viene a considerar que el criterio del montante de la retribución es apto para apreciar el requisito de la
habitualidad. La jurisprudencia contencioso-administrativa (STS 21-12-1987 y 2-12-1988) señala que tal requisito hace referencia a una práctica de la
actividad profesional desarrollada no esporádicamente sino con una cierta frecuencia o continuidad.
Según declara la sentencia, a la hora de precisar este factor de frecuencia o continuidad puede parecer más exacto en principio recurrir a módulos
temporales que a módulos retributivos, pero las dificultades virtualmente insuperables de concreción y de prueba de las unidades temporales
determinantes de la habitualidad han inclinado a los órganos jurisdiccionales a aceptar también como indicio de habitualidad al montante de la
retribución. Este recurso al criterio de la cuantía de la remuneración, que por razones obvias resulta de más fácil cómputo y verificación que el del
tiempo de dedicación, es utilizable además, teniendo en cuenta el dato de experiencia de que en las actividades de los trabajadores autónomos o por
cuenta propia el montante de la retribución guarda normalmente una correlación estrecha con el tiempo de trabajo invertido. Así ocurre en concreto,
respecto de los subagentes de seguros, cuya retribución depende estrechamente del tiempo de trabajo dedicado a la formación, gestión y
mantenimiento de la cartera de clientes.
A esta afirmación se añade que la superación del umbral del salario mínimo percibido en un año natural puede ser un indicador adecuado de
habitualidad. Aunque se trate de una cifra prevista para la remuneración del trabajo asalariado, el legislador recurre a ella con gran frecuencia como
umbral de renta o de actividad en diversos campos de la política social, y específicamente en materia de Seguridad Social, de suerte que en la actual
situación legal resulta probablemente el criterio operativo más usual a efectos de medir rentas o actividades. La superación de esta cifra, que está
fijada precisamente para la remuneración de una entera jornada ordinaria de trabajo, puede revelar también en su aplicación al trabajo por cuenta
propia -y, en concreto, al trabajo de los subagentes de seguros-, la existencia de una actividad realizada con cierta permanencia y continuidad,
teniendo además la ventaja, como indicador de habitualidad del trabajo por cuenta propia, de su carácter revisable.
Concluye la sentencia que la valoración de lo que la actividad realizada pueda significar económicamente para el asegurado es un dato subjetivo que,
aparte razones de interpretación gramatical, no debe ser tenido en cuenta a efectos de encuadramiento en Seguridad Social, donde es preciso operar
con criterios aplicables indistintamente a todos los miembros de un grupo o colectividad de personas.
En definitiva lo que viene a afirmar la sentencia de 29 de octubre de 1997, en lo que respecta a los subagentes de seguros, es que no se puede
apreciar el requisito de habitualidad cuando, a falta de otros indicios, los ingresos obtenidos por dicha actividad no superen el umbral del salario mínimo
interprofesional y, por lo tanto, al no reunir los requisitos establecidos en el art. 2 del Decreto 2530/1970, no existe obligación de darse de alta y
cotizar en el RETA. Obligación que sólo surgirá, entonces sí, en el momento en que sus ingresos superen dicho umbral.

Un saludo

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