Tax compliance: qué es y cómo ayuda a la gestión del riesgo fiscal

Tax compliance: qué es y cómo ayuda a la gestión del riesgo fiscal. Imagen de un hombre haciendo una torre con piezas de lego en las que en cada una viene una palabra sobre incumplimiento

El cumplimiento de las obligaciones fiscales cada vez cobra más relevancia en la gestión empresarial. En un entorno de creciente complejidad normativa y mayor control fiscal por parte de la Agencia Tributaria, las empresas necesitan establecer mecanismos internos que les permitan prevenir errores y gestionar adecuadamente sus riesgos fiscales.

En este contexto surge el tax compliance, entendido como el conjunto de políticas, procedimientos y controles internos destinados a garantizar el cumplimiento de la normativa tributaria y a prevenir posibles contingencias fiscales.

Además, el tax compliance cobra especial relevancia desde la reforma del Código Penal de 2010, que introdujo la responsabilidad penal de las personas jurídicas en su artículo 31 bis. Esta reforma permite que empresas y organizaciones puedan ser responsables penalmente por determinados delitos cometidos en su seno cuando no han adoptado medidas adecuadas de control y supervisión.

Por este motivo, cada vez más organizaciones incorporan sistemas de cumplimiento normativo que les permitan identificar riesgos fiscales, establecer controles internos y demostrar una actuación diligente en materia tributaria.

Por qué el tax compliance es clave para gestionar el riesgo fiscal en la empresa

La fiscalidad empresarial se ha vuelto muy compleja en los últimos años. A la propia normativa tributaria se suman nuevas obligaciones de información, sistemas de control por parte de la Administración y medidas específicas dirigidas a prevenir el fraude fiscal.

El tax compliance permite a las empresas adoptar un enfoque preventivo en la gestión de sus obligaciones fiscales. No se trata únicamente de presentar correctamente las declaraciones tributarias, sino de integrar el cumplimiento fiscal dentro de los procesos internos de la organización.

Implantar políticas de cumplimiento tributario aporta, entre otras, las siguientes ventajas:

  • Reduce el riesgo de sanciones tributarias y regularizaciones fiscales.
  • Permite detectar errores antes de que se trasladen a las declaraciones tributarias.
  • Refuerza la transparencia frente a la Agencia Tributaria.
  • Mejora la seguridad jurídica de la empresa y de sus administradores.
  • Facilita la integración del cumplimiento fiscal dentro de la gestión global de riesgos.

En definitiva, el tax compliance contribuye a que el cumplimiento tributario deje de ser una tarea meramente formal para convertirse en un elemento estratégico dentro de la gestión empresarial.

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Código de Buenas Prácticas Tributarias: qué es y para qué sirve

El Código de Buenas Prácticas Tributarias es una iniciativa impulsada por la Agencia Tributaria para fomentar una relación cooperativa entre la Administración y las empresas basada en la confianza, la transparencia y el cumplimiento voluntario de las obligaciones fiscales.

Son buenas prácticas que deben ser fomentadas por las Empresas todas aquellas que conduzcan a la reducción de riesgos fiscales significativos y a la prevención de aquellas conductas susceptibles de generarlos.

Aunque inicialmente se diseñó para grandes empresas, sus principios pueden aplicarse también en organizaciones de menor tamaño que deseen mejorar sus sistemas de control interno en materia tributaria.

El Código promueve, entre otros aspectos:

  • La transparencia en la información fiscal relevante evitando estructuras de carácter opaco con finalidades tributarias
  • La prevención de riesgos tributarios mediante controles internos adecuados.
  • La cooperación con la Administración tributaria en la detección y búsqueda de soluciones respecto a prácticas fiscales fraudulentas con el fin de erradicarlas y prevenir su extensión.
  • La implantación de políticas fiscales claras dentro de la organización de las cuales estará informado el Consejo de Administración u órgano equivalente

La adopción de estos principios favorece el desarrollo de una cultura de cumplimiento normativo dentro de la empresa y reduce el riesgo fiscal.

La decisión de adhesión al Código de Buenas Prácticas Tributarias deberá formalizarse a través de un acuerdo del Consejo de Administración u órgano equivalente de la entidad, que se comunicará a la Agencia Tributaria.

Norma UNE 19602: cómo implantar un sistema de compliance tributario

Uno de los instrumentos más relevantes para estructurar un sistema de tax compliance es la norma UNE 19602, que establece los requisitos para implantar un sistema de gestión de compliance tributario en las organizaciones.

Esta norma proporciona un marco para identificar, evaluar y gestionar los riesgos fiscales de la empresa, incorporando mecanismos de control interno que permitan prevenir posibles incumplimientos.

Un adecuado sistema de gestión de compliance tributario certificado, puede actuar como elemento de prueba para demostrar ante la Agencia Tributaria o los tribunales la voluntad de la organización de cumplir con todas sus obligaciones fiscales.

Entre sus elementos clave destacan:

  • La identificación y evaluación de los riesgos fiscales de la organización.
  • La implantación de controles y procedimientos para prevenir incumplimientos.
  • La supervisión periódica del sistema de compliance.
  • La formación y sensibilización del personal en materia tributaria.

La adopción de un sistema basado en esta norma permite mejorar la gestión del cumplimiento fiscal y demostrar que la empresa ha implantado medidas razonables para prevenir irregularidades tributarias.

Principales riesgos fiscales que debe vigilar una empresa

Las empresas se enfrentan a una gran variedad de riesgos fiscales que pueden derivar en sanciones e incluso responsabilidades penales cuando se incurre en un delito fiscal. La implantación de políticas de tax compliance permite identificarlos y gestionarlos de forma preventiva.

Entre los más relevantes se encuentran los siguientes:

  • Sanciones y regularizaciones tributarias: el incumplimiento de las obligaciones fiscales puede dar lugar a recargos, intereses de demora y sanciones. En función de la gravedad de la infracción, las sanciones pueden oscilar entre el 50 % y el 150 % de la cuota dejada de ingresar, además de los costes asociados a procedimientos de comprobación o inspección.
  • Responsabilidad penal y responsabilidad de los administradores: cuando determinadas conductas superan ciertos umbrales o presentan un carácter doloso, pueden constituir delitos contra la Hacienda Pública. En estos casos, además de la posible responsabilidad penal de la empresa, pueden derivarse responsabilidades personales para administradores o directivos por falta de supervisión o control adecuado.
  • Errores en autoliquidaciones y obligaciones formales: las empresas deben gestionar un elevado número de declaraciones tributarias y obligaciones informativas. Errores en las autoliquidaciones, omisiones en la presentación de modelos o inconsistencias en la información suministrada pueden generar contingencias fiscales relevantes en caso de comprobación por parte de la Agencia Tributaria.
  • Aplicación incorrecta de beneficios fiscales: la utilización indebida de deducciones, incentivos fiscales o regímenes especiales puede provocar regularizaciones tributarias significativas si la AEAT considera que se han aplicado de forma incorrecta o sin la debida justificación.
  • Riesgos derivados de la normativa antifraude: la aprobación de la Ley 11/2021 de medidas de prevención y lucha contra el fraude fiscal ha reforzado los mecanismos de control de la Administración, especialmente en lo relativo a los sistemas informáticos de facturación.
  • Impacto reputacional: los problemas importantes con el fisco pueden afectar a la reputación de la empresa y a la confianza de clientes, inversores o entidades financieras, especialmente en un contexto en el que la transparencia fiscal adquiere cada vez mayor importancia.

Por lo tanto, el tax compliance se ha consolidado como una herramienta imprescindible para gestionar los riesgos fiscales y reforzar la seguridad jurídica de las empresas. No se trata únicamente de cumplir con las obligaciones tributarias, sino de integrar el cumplimiento fiscal dentro de la estrategia de gestión del riesgo de la organización.

La implantación de políticas de cumplimiento, junto con instrumentos como el Código de Buenas Prácticas Tributarias o la norma UNE 19602, permite a las empresas mejorar sus controles internos, prevenir contingencias fiscales y demostrar una actuación diligente frente a la Administración tributaria.

Para quienes deseen profundizar en estas cuestiones, el CEF.- ofrece el Curso de Tax Compliance: Empresa y Obligaciones Fiscales, una formación dirigida a asesores fiscales, gestores administrativos y responsables de contabilidad que quieran conocer con mayor detalle las obligaciones fiscales de las empresas y los mecanismos para prevenir riesgos tributarios.

José Ramón Fernández de la Cigoña Fraga
Colaborador del CEF.-